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Oración
Alabanza
Oh dios, nuestro señor espléndido, seas quien fueres.
Celebramos tus alabanzas todos los días hasta que erradicas este
mundo.
Eres nuestro pensar y palabra,
Oh dios soberano que moras en la paz.
Súplica
Cuantas veces, dios, nos enviaste tu sombra, aire grabado con tus milagros,
cristalino, mar matutino para que aprendamos a ver.
Cuantas
veces nos pusiste cara a cara y nosotros, dios, no veíamos. Nosotros,
dios, tus corderos perdidos, no sabíamos, éramos ciegos.
Dios misericordioso, seas quien fueres, ahora que aprendimos a ver y
recibimos agradecidos tu don, vuelve a vernos, que tu corazón
se aplaque al ver nuestros fallos, y que acoges, dios, nuestra súplica.
Que no retienes
tus dones, haga que el amor que ilumina nuestros caminos sea nuestro
siempre, que todas las criaturas y las bestias de la tierra y del mar
sepan que somos receptores de tu gracia.
Dios, no deja que
nuestros pies pisan los senderos de voces congeladas donde el dolor
nos hará desvanecer.
Que el amor, tu
regalo, nunca será revocado, porque sin esta luz seremos ciegos.
Oh, dios protector,
nunca permite que nuestras almas quedan errantes buscándose en
vano.
Oh, dios protector,
procura con afecto y simpatía que la concordia sea nuestra suerte
y junta nuestras almas cuando erradicarás este mundo.
Ofrenda
Dios, acepta nuestra humilde ofrenda – para glorificar su reino.
Dios, acepta la
ofrenda de nuestros actuales y venideros hijos y hijas – para
glorificar su reino.
Dios, acepta la
ofrenda de nuestro clan, tribu y vecinos – para glorificar su
reino.
Dios, acepta la
ofrenda de la fauna y la flora que nos rodean y alimentan – para
glorificar su reino.
Petición
Dios, constructor compasionado con la tierra, dénos permiso para
construir nuestra casa en un espacio vasto de tierra árida donde
no quitaremos a ningún ser su hábitat, una casa de barro
y de ramas caídas y que al cabo de una generación será
abandonada y dejada a deteriorar hasta que se vuela polvo, y que la
generación siguiente vendrá para pedirle permiso para
construir su casa de barro.
Oh dios, señor generoso, seas quien fueres.
Regálenos tantas hijas y hijos como deseas para asignarnos propósito
y formar el coro que te alabará día y noche.
Ellos habitarán la tierra desértica y las orillas de los
ríos y nunca estorbarán ni los lobos ni los peces.
Y, dios misericordioso, manténganos siempre juntos, en la vida
y en la muerte.
Invocación
Así, pues, oh dios, gran señor, seas quien fueres.
Ayúdanos
para que nuestro trabajo diario sea fructífero.
Guíanos
a adquirir conocimientos e instruye nuestras almas para amar tu sabiduría.
Protégenos
del mal y no dejes que las calamidades nos arrasen.
Y siempre escóndenos debajo de las alas de tu divina clemencia.
Gratitud
Gracias, oh dios, seas quien fueres:
Por permitirnos percibir el arribo del único amor de toda nuestras
vidas perdidas.
Por darnos la amplitud del sentir y la fortaleza para aceptar que la
alegría y la tristeza, la absolución y el dolor siempre
van juntos y nos enriquecen intensamente.
Por ayudarnos a entender que los días y las noches so tan largos
como son y que ni se puede alargarlos ni acortarlos.
Por permitirnos declarar que somos felices en medio de tanto dolor y
miseria.
Por permitirnos vencer nuestro escepticismo y ser felices sin vulgarizarnos.
Gracias, oh gran Señor, dios majestuoso, seas quien fueres:
Por
indicarnos el camino y dejarnos encontrarnos porque tenemos tanto en
común y porque nos apreciamos por lo que somos y no por lo que
fuimos o seremos.
Por sumergirnos en el misterio de amar y de ser amado, que ni queremos
descifrar ni entender.
Por darnos la valentía para no avergonzarnos al llorar porque
estuvimos al borde de la desesperación y resignación porque
nuestra espera fue tan larga.
Por desafiarnos a decidir lo que vamos a hacer con la luz en nuestras
manos.
Por permitirnos estar siempre con quien amamos, en persona, en la imaginación
y en los sueños.
Por donarnos la idea de que nunca debemos alegrarnos en exceso y nunca
desesperarnos al arribar en el paisaje de hogares abandonados.
Por donarnos la voluntad y la valentía para afirmar que nosotros
nunca nos separaremos, que nada y nadie salvo la muerte podría
romper nuestros lazos.
Anwar Al-Ghassani
Martes, 23 de marzo del 2004
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*) Esta oración utilice una estructura modificada
derivada de las oraciones suméricas.
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